Reflexiones pre-navideñas: dar las gracias, controlar las necesidades

merry¿Cómo van esos preparativos? Yo ya tengo casi todo, las Navidades son una constante fuente de necesidades, unas inútiles y otras son geniales, porque sabes qué está detrás de eso que quieres y satisfaciendo caprichos, además, pagas por la originalidad y el esfuerzo de la persona que está detrás. Libros ilustrados, jersey de punto, bufandas, gorros, bolsos. Después de leer el libro “La magia del órden” de Marie Kondo, tengo unas ganas locas de tener una semana para cambiar nuestra casa. Tirar, dar, sacar cosas que ya no nos hacen felices. Me lo leí hace ya tiempo, pero no pude trabajar más que un par de cosas.

Nosotros este año hemos pedido sofás nuevos y ¡qué felicidad! Llegar a tu casa y que la habitación de reunión por antonomasia te de la bienvenida es genial. Hasta parece que no se desordena, porque no se llena de cosas y es hogar. Por fin tenemos unos sofás cómodos y no heredados 🙂 .

Antes y después

El padre de las criaturas insiste ¿qué te gustaría? Y yo… a mi sólo se me ocurren libros y un par de cosas más de una de mis tiendas favoritas detrás de la cuál está una amiga que cada día es más grande. Un afinador, una guitarra acústica algo mejor… no sé. Es que este año me siento tan afortunada que me veo incapaz de pedir más.

A pesar de las numerosas visitas al médico, mis persistentes hongos, mi espalda, las faringitis y demás cosas típicas de épocas emocionalmente intensas y fríos polares, sé que todo esto es pasajero y sé que lo que tenemos es tan valioso que casi no nos atrevemos a pedir más. Estamos aprendiendo a lidiar con ciertos conflictos internos y el primer paso es empezar a tomar decisiones en base a nuestras querencias y no a las expectativas de los demás o las tradiciones.

Lo de repartirse las comidas siempre ha sido un estrés en nuestra casa desde el principio, este año queremos que la noche vieja sea nuestra, hacer una cena de amigos, que no sea un tira y afloja entre unas familias y otras. Y oye, que de pronto he sentido un relajo al soltarlo (a pesar del evidente mosqueo de algún sujeto familiar): “este año nos vamos con amigos” ¡Booooom! Relax.

Pero como sé que mi señor cónyuge necesita orientarse, prometo hacer mi wishlist esta semana. Mientras tanto muero de emoción sabiendo que el 31 de diciembre tenemos un concierto, ponemos la música al último vermú del año. Y ya podré enseñaros qué es lo que hacemos. Por cierto, nos hemos bautizado: Lentejuela Kill. Es entre gracioso y de serie B.

Disfrutad del fin de semana y bailad como si no hubiera mañana. ¡Besicos!

3 Comments

  1. Yo no tengo nunca problemas de decidir con quien pasarlo…. trabajamos todas las navidades de todos los años desde hace 15 años jaja. Es lo que tiene dedicarse a la hostelería 😉
    Que lo paseis bien!

Responder a Mi Álter Ego Cancelar respuesta